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Podcast para profesores “Te lo digo en serio” – #3 La enseñanza online – penas, alegrías, relfexiones y tonterías.

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Te invito a escuchar mi podcast para profesores creado con una pizca del humor polaco.

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EPISODIO #3

[transcripción]

¡Hola!

EPISODIO #3

La enseñanza online – penas, alegrías, reflexiones y tonterías.

¡Hola!

Saludos desde la Polonia medio primaveral, donde nunca se sabe si va a nevar, va a llover o, igual, va a hacer calor. Yo soy Aga del blog oleedu.pl y este es mi pódcast – Te lo digo en serio, un programa para profes con una pizca de mi humor polaco. 

En el episodio de hoy, vamos a hablar sobre las cabezas rotas, los estornudos ruidosos, dormir en clase, mi pecho online, las nalgas online y otras atracciones durante la enseñanza en línea. 

Pues aquí estamos con el episodio 3. La verdad es que este iba a ser el episodio número 5, pero ya sabemos cuál es la situación en el mundo. Yo aquí no pienso utilizar la palabra que empieza con -corona, porque primero, algunas plataformas bloquean el contenido que menciona la cosa X y, segundo, creo que ya todos estamos hartos de hablar sobre la cosa X. Pero tengo una idea, en vez de utilizar la palabra X, voy a decir el donut. Los donuts son riquísimos, huelen bien (Dios, uno de mis sueños es el perfume que huela a donuts) y, en general, son simpáticos. Pues si en algún momento me van a entrar ganas de mencionar ya sabes qué, utilizaré la palabra donut. Pues, te lo digo en serio, aunque no lo parece, el donut me ha arruinado el plan podcastero. Pero no pasa nada, aquí estoy y continuamos nuestra audioventura. 😃 

El donut ha arruinado no solo mis planes, sino también los planes de todo el mundo. Y como mi programa es para profes, me centraré solamente en la realidad educativa, porque… ufff… pasan cosas. Todo el mundo enseñando online. Unos encantados (como yo), otros irritados. Para unos es como si estuvieran en un paraíso (como yo), para otros la enseñanza online es un infierno. Por cierto, si un día alguien me manda al infierno (la verdad es que no lo creo, porque la lista de mis pecados no es tan larga, aunque dicen que la cantidad no cuenta, lo que realmente cuenta es la calidad 😉), tendré que pasar la eternidad corrigiendo exámenes, comiendo hinojo con perejil y haciendo puzle. Esta es mi visión del infierno. Pero para algunas personas es la enseñanza online. ¿Por qué? Porque para ellos es algo nuevo. Es algo nuevo que tienen que aprender rápido y adaptarse a la realidad que nos rodea y muchas veces sin ninguna instrucción o ayuda. 

Hoy te voy a contar un poco sobre mi experiencia con la enseñanza online, porque ya llevo más de diez años enseñando así, a parte de mis clases presenciales. ¿Piensas que no me pasan cosas raras durante las clases? Ya te contaré yo mis historias, que algunas son para flipar. Pero para no concentrarme solamente en mis meteduras de pata y no perder los restos de la dignidad en la red, habrá también cosas serias sobre las competencias de un profe online (si me sale será serio, si no, pues no. 😉). 

Pero bueno, Aga, hija mía, al grano. Empecé a enseñar español online hace más de diez años, cuando uno de mis alumnos presenciales se trasladó a otra ciudad. Ahí se inscribió en un curso de ELE pero, después de un tiempo, el hijo pródigo volvió y dice que él prefiere tener clases online. Hace 10 años. ON-LINE. Entonces, pensé que pasaba demasiado tiempo frente al ordenador y se le había ido la pinza… y muy lejos. 

Pero, como seguía insistiendo, le dije que ok. Luego, en un curso presencial, conocí a una chica de Londres (una polaca que estudiaba la medicina forense ahí) y ella también viene y me dice que quiere estudiar online conmigo porque, después de las vacaciones, vuelve a Londres. Y le dije que sí, porque muchas veces digo que sí y luego paso horas pensando que soy una loca que primero dice que sí y luego se mete en un lío. Y ahora imagínate nuestras clases. La conexión de pésima calidad, mi alumna tenía que estudiar en una cafetería paquistaní, donde siempre había mucha gente gritando y con demasiada energía, la conexión se cortaba cada dos por tres y no había actividades interactivas. Ahora cuando pienso en esto, no sé cómo podía trabajar así. Ahora soy como una abuela muy rica, que pasa las vacaciones en un hotel de 5 estrellas y merece sus lujos. Una buena conexión, el audio de buena calidad y solamente me faltan mis copas de mojito. ¿Y sabes qué es lo más curioso? Me daba vergüenza. Sí, me daba vergüenza decir a la gente que enseñaba online, porque entonces era algo rarísimo. Todo el mundo pensaba que las clases online eran peores y que no se podía aprender nada de esa manera. Algunos siguen pensando así, pero el gran donut ya nos está demostrando que no. 😉 Y sí, mis alumnos de entonces aprendieron español muy bien. Una de las alumnas hasta sacó su diploma DELE C1. 

Ahora leo muchos comentarios de profesores agobiados, que dicen que no les ha funcionado una actividad o no saben cómo implementar algunos aspectos en sus clases. ¿Y sabes qué? No tienen que saberlo. Es un proceso totalmente normal. Si ahora alguien me dijera: Aga, a partir de hoy tienes que pasar 8 horas tejiendo paisajes impresionistas o pintando mandalas, me huiría llorando. Primero, porque no se cómo hacerlo, segundo, porque no tengo tanta paciencia. Por cierto, estas cosas las añado a mi lista infernal. 

¿Sabes qué me pasó cuando empecé a dar clases online a niños? Era algo totalmente nuevo también para mí porque la mayoría de mis estudiantes eran y son adultos. La niña de 8 años estaba tan estresada que, en un momento, empezó a llorar. A mí me dijo que estaba cansada, pero yo sabía que como antes no utilizaba mucho el ordenador y no estudiaba así, acabó como acabó. Y luego empecé a llorar yo también como una magdalena (y entonces prefería comer magdalenas) y le dije a mi marido que ya no iba a dar ninguna clase más en mi vida, porque la niña empezó a llorar por mi culpa. Pasé un día fatal y llamé a la madre para hablar sobre la situación. Y la madre me dijo: No, no le pasa nada. Ella es así cuando experimenta algo nuevo, pero dice que le encantan tus clases y quiere seguir. Y así seguimos ya varios años estudiando juntas y ninguna de nosotras llora. 😃 Aunque… luego tenía mucho cuidado con la niña hasta ese punto que, cuando puso mal la cámara, no le dije nada para no estresarla y pasé 45 minutos viendo sus narices de cerca.

Ya ni menciono la de veces que se me ha desconectado la cámara o el audio o se me ha congelado el ordenador porque esto no son meteduras de pata, esto son cosas que no dependen de nosotros. Por eso, en un momento dejé de preocuparme por esto. Si no funciona una plataforma (normalmente trabajo con Zoom), mis alumnos tienen un enlace adicional para otra plataforma como Whereby, Skype o, simplemente, les llamo por Messenger o Whatsapp. Porque esto es lo que realmente cuenta: nuestra capacidad de resolver un problema rápido. Todos sabemos que la práctica hace al maestro, pero los profes online deberían tener ciertas competencias y habilidades… 

En mi vida, he visto muchos webinarios para los profes online y en algunos se mencionaba el aspecto físico. En uno de ellos, la chica dijo que para las clases online había que pintarse los labios con una barra roja para llamar la atención del alumno. Mi padre en aquel momento iba a preguntar: <<¿Señorita, ha intercambiado el cerebro con un tonto?>>

 Yo ya tengo cierta idea en qué tipo de reuniones online ese consejo podría funcionar, pero es un pódcast educativo y pasaré del tema. Yo soy de estas personas que me da igual cómo la gente da sus clases, lo hace en pijama, en un vestido de Versace o en bikini. Cada uno con lo suyo. Por eso, no soy de las que da consejos de moda en la enseñanza online. Yo intento no asustar a mi alumno con mi aspecto. Aunque… y te lo digo en serio… creo que uno de mis alumnos vio algo que no debería haber visto… Pero de esto luego. 

Pues… ¿Cuáles son las competencias de un buen profe online? ¿Hay alguna lista? ¿Algunas investigaciones? Pues sí. ¡Y son del año 2005! No son de la época del donut. Dos profesores estadounidenses, Humpel y Stickler, realizaron una investigación en la Educación Superior y luego resumieron las competencias de un profe online teniendo en cuenta a los que enseñan una lengua. Y las organizaron en una pirámide. Algo como la pirámide alimenticia con la que yo no estoy de acuerdo, porque creo que los pasteles deberían ser la base de nuestra alimentación, pero el resto del mundo tiene otra opinión. Pues volviendo a la pirámide onliner – los profesores estructuraron las competencias por niveles. 

  • El nivel número uno, es decir la base, es el conocimiento básico de los ordenadores y la tecnología. Porque puedes ser un profe maravilloso, pero si no sabes cómo encender un ordenador, no creo que funcione. 😉
  • El nivel número dos son las competencias digitales más específicas de software, por ejemplo, ya sabes qué plataforma utilizar para impartir clases y sabes cómo funciona. 
  • El nivel número tres es saber lidiar con las limitaciones y las posibilidades que nos ofrece la enseñanza online. Porque las hay. Por mucho que nos digan que no y que nos separa la pantalla, no es posible hacer algunas cosas, pero es posible adaptarlas. Este punto es muy importante porque es este momento cuando los profes online novatos empiezan a frustrarse. Pero ya te lo digo de verdad, y en serio, todo es cuestión de práctica. Aquí también incluimos la habilidad de manejar y controlar las emociones de los alumnos online, porque ellos todavía son humanos y, de vez en cuando, pueden estar de mal humor. Y el profe también. 😉 
  • El nivel 4 es uno de mis favoritos también en la enseñanza presencial. El profesor tiene que saber cómo hacer una comunidad online en el aula. Tiene que saber cuáles son las reglas, es decir, la netiqueta. Un savoir vivre de la enseñanza online, o sea, cómo comportarse en Internet para que no te llamen un maleducado. Y claro, las clases online no son meriendas con la reina de Inglaterra (pero igual vas a enseñar español a la reina inglesa online, pues, lo siento, aquí no te ayudaré porque a veces soy demasiado salvaje). 

  • El nivel 5 habla sobre facilitarles a los alumnos la comunicación y la socialización entre ellos. El profesor tiene que saber cómo hacerlo y cómo motivar a sus alumnos online para que no duerman o para que no compartan vídeos con gatitos adorables durante la clase… en vez de estudiar. 😉
  • El nivel 6, es la creatividad del profesor. El profesor tiene que saber cómo elegir materiales y cómo adaptarlos a sus necesidades y a las necesidades de sus alumnos. Hay un montón de recursos, un montón de tutoriales, pero… ¿de verdad necesitas todo esto en tu clase ahora mismo? ¿Igual tu alumno prefiere una simple presentación? ¿O igual prefiere trabajar con un manual? Yo no sé por qué algunos profesores evitan el uso del manual online. Es algo totalmente normal y es este nivel de nuestras competencias que nos dice cómo combinar el trabajo con un manual con algunas actividades interactivas, por ejemplo. Esta creatividad también engloba la creación de nuestros propios materiales, aunque yo soy la partidaria de buscar primero para ver si alguien, por si acaso, no tiene una actividad que yo necesito. 😉 Entonces, la uso o la adapto (siempre teniendo en cuenta los derechos del autor) y ahorro mi tiempo por las noches para ver Netflix. 😉 
  • Y ahora el colmo. El nivel número 7 – nuestro propio estilo. Son los profesores que saben mezclar la creatividad con la calidad y saben establecer las relaciones cercanas con sus alumnos a pesar de la distancia. Y todo esto manteniendo su propio estilo de enseñar.

He hablado sobre esta investigación con otros profes y algunos de ellos reaccionaron muy emocionalmente diciendo que el estilo y la creatividad es lo que realmente cuenta. Pero ahora, imaginémonos una situación así: te gustaría tener tu propia pastelería y quieres que yo te enseñe cómo hacer unos pasteles riquísimos. Vienes a mi taller y te lo pasas bomba, porque bromeamos, tomamos cafecitos, vemos Love is blind en Netflix y comemos pasteles. Porque la verdad es que yo ni sé cómo se hacen esos malditos pasteles. Los hacen mis empleados y a mí me da igual. Ni sé dónde está el horno. Todo muy guay, pero vuelves a casa y todavía no sabes hacer nada. 

La versión número dos: me visitas, te enseño las herramientas, te presento al grupo de otros estudiantes, hablamos sobre los ingredientes, experimentamos con sabores y colores, trabajamos en grupos, yo preparo tareas que te guían y te conducen hasta tu objetivo – hacer una tarta espectacular. Cuando hay tiempo para eso nos reímos, cuando hay que fijarse nos fijamos, cuando hay que regañarte por haberte comido toda la crema, te regaño. Pero al fin y al cabo, vuelves a casa y, en un finde, preparas una tarta para chuparse los dedos. La familia y los amigos flipan en colores y yo también. Hay mucho esfuerzo tuyo, claro, pero también te he ayudado yo, con mis habilidades básicas y las más avanzadas de la pirámide porque es algo holístico, no hay niveles mejores o peores. Paso a paso, nivel tras nivel mejoramos nuestra manera de enseñar. Y lo mejor es que siempre estamos en un desarrollo continuo y queremos aprender más. Y aquí viene una curiosidad psicológica: el efecto Dunning-Kruger, que es un problema que tienen algunas personas que no saben mucho y tienen pocas competencias en una área. Estas personas se sienten superiores y más inteligentes que el resto del mundo, aunque no lo son, todo ilusorio. Por otro lado, las personas bien preparadas y cualificadas subestiman sus competencias y piensan que si algo es obvio para ellas, seguramente será obvio para el resto del mundo y su conocimiento no vale. 

Como lo resumió uno de mis alumnos: los tontos piensan que son sabios y los sabios piensan que son tontos. Por eso es tan importante filtrar toda la información que nos llega en cuanto a la enseñanza online y saber elegir de quién queremos aprender y quién igual nos vende humo y agobios en estos tiempos muy intensos con los consejos tipo: barra de labios (por cierto… Me interesa qué consejo tiene la chica para los hombres… Aunque si quieren pintarse los labios con una barra roja, me es totalmente indiferente.) 

¿Si yo soy una profe ideal? Que va y menos mal que no. Para corroborarlo – una anécdotas más: como ya tengo una relación muy cercana con mis estudiantes, ellos sabían que yo estaba embarazada e iba a dar a luz. Algunos esperaron un poco para que pudiera volver a nuestras clases online con los que realmente me necesitaban porque iban a tener sus exámenes de bachillerato o DELE. Y como yo era una madre recién salida del horno 😉 y mi niño se despertaba ochenta veces, una vez me dormí durante la clase online. Sí. Aquella mañana estaba totalmente cansada, pero ya era demasiado tarde para anular la clase y no le quería estropear los planes a mi alumna. Y claro, fue un segundo o dos, pero como mi alumna y yo en aquella clase utilizábamos solamente audio por una conexión muy mala en su casa, en un momento sentí algo raro. Se me cerraron los ojos y menos mal que a ella se le interrumpió la conexión porque me llamó otra vez y volví a la realidad. Ella no notó nada, pero yo ya sabía que así no se podía funcionar si se te caen las pestañas de sueño. 

Otra situación, en el mismo momento de mi vida, me pasó con un buen conocido mío que también es mi alumno. Él tenía planeada una reunión de negocios muy importante y en español, por eso le prometí una llamada para consultar algo. Y él sabía que no iban a ser clases normales porque de vez en cuando mi niño estaba llorando o tenía hambre. Y como yo le daba el pecho al niño… Creo que dejé la cámara puesta y, como tenía unos minutos antes de la clase, mi marido me dio al niño para que le diera de comer. Mi amigo se conectó justo en el momento cuando yo sacaba… la cosa al aire. Y claro, alguien puede decir: <<Agaaaa, por favor, que esto no es nada malo, las madres hacen estas cosas en público.>> Claro, pero imagínate la sorpresa. Un chico se conecta y yo con el pecho al aire. Solamente me faltaba pintarme los labios con una barra roja y empezar a hablar con una voz seductora: <<Hola, querido. En esta clase, vamos a hacer una cosa muy fea que empieza con la s… subjuntivo!>>  

Aunque la verdad es que yo pienso que mi amigo no ha visto nada porque fueron segundos entre su conexión y mi reacción rápida y yo de tanto no dormir ni estoy segura ahora si la cámara la tenía encendida. Pero nunca se sabe y yo prefiero correr un tupido velo sobre aquella situación. Mi marido se ríe de mí y dice que mis métodos de motivar son demasiado drásticos, pero te lo digo en serio, menudo lío que sé montar yo. Consejo del nivel 1 y 2: siempre conéctate con la cámara apagada y actívala después de haberte asegurado de que tienes los pantalones y la blusa puestos. A no ser que enseñes español by night, pero de esto ya prefiero no saber. Aceptamos pulpo como animal de compañía y seguimos. 😉

Y con esta vergüenza vamos a acabar este episodio. Como ves, los cerebros sabios hace mucho tiempo ya nos prepararon una lista de competencias para los profes online y lo más bonito en esta profesión, tanto presencial como online, es que podemos crecer cada día, en cada clase, con cada alumno y con cada grupo. Si eres un profe online con experiencia, te invito a ayudarles a los profes novatos con tus consejos e igual con unas herramientas o materiales. Si eres un profe novato, toma todo con calma. Elige una herramienta, no todas a la vez, y aplícala. Combina, pero no demasiado. Si algo no funciona, déjalo y busca otra solución. CON CAL-MA. Tienes que sentirte bien, mejorando cada clase, pero con tranquilidad. No es necesario enseñar ninguna parte del cuerpo a los alumnos, que esto no es una mansión online de Playboy de Hugh Heffner (que en paz descanse). No soy muy buen ejemplo en este caso, ¿eh?. 😉 Yo aquí no te daré una receta mágica para ser un buen profe online, pero ya tienes algunas pistas. Aunque a los investigadores se les ha olvidado mencionar la salud mental de un profe que tiene que controlar los micrófonos porque todos hablan a la vez, uno se ha dormido (aunque yo lo entiendo 😉), otros comen patatas, alguien pelea con sus padres porque no ha quitado sus calcetines del suelo y otros quieren enseñar sus dos perros, tres gatos y cinco arañas. Bienvenidos al mundo de la enseñanza a distancia. 😉 

Aaaah, no y una cosa más. O dos. Últimamente, durante mis clases online mi niño estaba con su padre en el jardín y se ha golpeado en la cabeza. Y como ha sangrado, he tenido que cortar la clase y llevarlo al hospital. Menos mal no ha resultado nada grave. Y, justo ayer, durante mis clases online en la universidad donde enseño las nuevas tecnologías en la formación docente, mi niño entró en la habitación cantando una canción polaca popular, pero su propia versión (en polaco la canción se llama Cien años – es nuestra canción de cumpleaños): Aga, Aga que nos viva cien años ( y no, no le dejo tutearme). Entonces mi marido llegó corriendo para llevar al niño, pero ya era demasiado tarde. Todos lo vieron y escucharon. Durante la misma clase, mi marido llevó 10 minutos estornudando como un dragón que yo podía escuchar en otra habitación llevando auriculares. Pues mis estudiantes también. Un circo sobre ruedas en mi casa. Y ahora sí que acabamos.

Si necesitas inspiración e ideas, te invito a visitar mi blog oleedu.pl o seguir mi cuenta en Instagram ole_edu o mi Facebook. También en mi grupo en Facebook comparto ideas para las clases online, el grupo se llama Olé Edu educación creativa.

Y ahora te lo digo en serio, muchas gracias por haber pasado este tiempo conmigo y espero que las anécdotas te hayan enseñado que, los que tenemos experiencia, también nos pasan cosas y todavía no hemos huido a una ermita sin Internet, pero seguimos enseñando aunque de vez en cuando, si pensamos en lo que nos ha pasado, sentimos un escalofrío de vergüenza. 

Muchas gracias una vez más, te he atendido hasta aquí yo, Aga de oleedu.pl, y este ha sido mi pódcast – Te lo digo en serio – donde hemos hablado sobre las competencias de un profe online. 

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